jueves, 1 de septiembre de 2011

Sus sueños por los caminos del mundo


Cuando Natalia era pequeña quería ir a África y al mundo, sí sí nada menos que al mundo, le impresionaron mucho los libros de Joseph Conrad y se le llenaba la cabeza de pajaritos, iré allí y allí y en el Atlas que compró su padre del National Geographic visitaba con la imaginación los países, y compraba un álbum  de cromos casi todos los años que se llamaba El mundo y las civilizaciones y los llenaba de estampas pegadas con engrudo todos los días, después de vivir la magia de abrir los sobres donde venían. Los compraba en el kiosco de la esquina de casa al regresar de clases, y cantaba al abrirlos por la imposición del azar que ella no podía controlar sile nole sile sile nole… Australia si le tengo, África no le tengo, Asia sile, Europa nole, Norte América nole, los cromos repetidos se cambiaban en el recreo del colegio, había de flores carnívoras que daban miedo y animales autóctonos nunca vistos, el ornitorrinco, el canguro, el ñandú, cromos de razas de hombre; qué políticamente incorrecto suena ahora… de tribus de historias cortas sin fin, que alucine con los esquimales, los iglús y los pingüinos, le parecían increíbles como la sección del periódico de los domingos las increíbles historias del mundo jamás contadas, supongo que por vivir Natalia en pleno trópico a orillas del mar Caribe.

Eran cortas las leyendas tal vez de 140 caracteres como en twitter. Unos años eran  ilustraciones, que por cierto eran pésimas pero no por ello le hacían soñar menos,  otros años fotografías de dudosa calidad, pero a ella le encantaban porque disparaban su imaginación y las preguntas a su padre, cuyas respuestas adoraba escuchar. Aquellos álbumes y el Atlas que era más largo y más pesado que ella misma, eran una de las ventanas que tenía por donde mirar hacia el mundo y ella pensaba entonces y con muy mala conciencia patriótica, no quiero ser venezolana ni española quiero ser ciudadana del mudo y en voz alta algún día iré a todos esos lugares y llenaré con chinchetas de colores un mapa colgado en mi salón de casa. Nunca lo hizo hasta que facebook le dio la oportunidad de hacerlo con sus mapas de ciudades conocidas en tripadvisor, aunque creo que ya no se puede ver la aplicación como la veía Natalia antes.

Pues para hacer la historia corta cuál no sería su sorpresa cuando  este año al ir a casa de uno de sus amigos  de la tertulia, tertulia que tiene con ellos para hablar de libros y de películas, no no corrijo queda más fino de literatura y cine, se encontró con la pared mágica, la pared del pasillo llena de mapas del National Geographic con todas las rutas que había hecho Gerardo. Cada ruta de distinto color para distinguir el medio de desplazamiento del viaje, si en avión si en barco si en coche o si a pie o las rutas por aire, por mar, por carretera, por veredas y caminos. Y le pareció la cosa más hermosa que había visto jamás. Le tomó fotos y le pidió autorización para enseñarlas. Ya sabían todos los amigos que Gerardo era un gran incansable y experimentado viajero,  travelholic, de profesión es un trashumante nato, un culo inquieto que no puede pasar más de un mes sin viajar y a ello ha dedicado la vida, pero no sabían que llevaba la cuenta de sus periplos de esta manera tan gráfica.

Cuando alguno de la tertulia  preparaba un viaje bastaba con preguntarle a Gerardo y con unos minutos y consejos suyos ya conseguías estar mejor informado que con los mejores guías. Si tu destino estaba en sus vividos mapas, él te dibujaba el mejor camino para tus gustos de memoria.  Ahora se entiende, detrás estaban y están estos mapas, sin chinchetas clavadas, porque en ellos todo son líneas y  líneas continuas que hacen soñar con ríos maravillosos, senderos iluminadores del ser humano, mares difíciles y calmos, qué de sueños conseguidos, qué alegría ver que alguien por traslación freudiana había cumplido sus sueños sin saberlo. Y a Natalia se le iluminó la cara con esa sonrisa de placer infinito, que sólo aparecía a veces, pocas y por instantes, cuando comprendió que sus sueños se habían ido por los caminos del mundo.

NOTA: Gracias a JG y a sus mapas que inspiraron esta historia

  

 


 

Y este mi tripadvisor




6 comentarios:

  1. Hola Ana María!!.
    La escuché esta mañana en un programa de la emisora Onda Cero radio.
    Me parece admirable sus capacidades e imaginación para tratar de encontrar el camino perdido del ser humano.
    La sigo desde hoy en su blog y en ideas4all para aprender y disfrutar.
    Un beso.

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  2. Hola Ana Maria! Primera (y no será la última) vez que visito tu Blog, gracias a una referencia en el libro de Juan Carlos Cubeiro ("Por qué necesitas un Coach") a quien sigo con entusiasmo y ojos ávidos en Hablemos de Talento (he tenido el honor de ser alumna suya y siempre le agradeceré que despertará en mí la sana práctica de "poner en valor"). Me ha sorprendido mucho la calidez de tus relatos, derrochan "ternura" esa cualidad que solo que a tantos asusta pero es tan humana. He visto en tu mapa que aún no visitas Perú! Confío en que un día tendrás la oportunidad y te encantará! Este es un país que tiene muchísimo para dar y donde aún (espero siempre) de respira muchísima ternura.

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  3. Hola Ana, no veo referencias a Petra, de aquél viaje de 2007. Además seguro que tienes algún dibujo para publicar. Un fuerte abrazo. Pedro Osma

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    1. Si es verdad Pedro y gracias portu comentario tendre que buscarlos y pondré algunos durante este año. Fue un maravillosos viaje lo haré gracias por la sugerencia

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Leeremos tu comentario y si nos parece que cumple con el aire de este blog se aceptara
anamaria