LECCIONES DE MI MADRE REGINA. FELICIDADES A TODAS LAS MADRES DEL MUNDO
lo importante no es el tiempo que dediques a tus hijos sino la calidad de ese tiempo dedicado
Ana Regina Rivas, mi madre, es una mujer fuerte y sabia. Además de darnos la vida a sus cinco hijas Regina, Patricia, Jimena, Elvira y a mi, nos dio una completa educación. Mis memorias más lejanas datan de estar con ella en el patio de la casa de la Plaza Bolívar en Cumaná, Venezuela, recuerdo estar sentada con mi hermana gemela Regina en el suelo rojo del patio con olor a kerosene, siempre mirando hacia arriba, mientras ella tendía muchos pañales blancos de algodón Curity que volaban con la brisa que venía del mar Caribe desde la playa de Caigüire. Era un espectáculo visual maravilloso. Y es que hoy, no hay pañales de tela en esta parte del mundo sino de papel y celulosa; nuestros hijos y nietos ya no los verán volar al viento. Y luego venían los amapuches, los abrazos y los besos que no eran frecuentes pero eran intensos como por impulsos, le daba la ventolera y te comía a besos como si de repente se acordara que no te había abrazado y acariciado suficiente. A veces, mi abuela Dora la ayudaba a tender pañales y sábanas, y cuando estaban secos, a doblarlos; las sábanas las doblaban entre las dos con movimientos muy bien sincronizados y aquello era casi como un ballet. De ellas aprendí más tarde a poner las cuatro puntas perfectamente alineadas para que al doblar las sábanas ya no hubiera que plancharlas, si lo hacías bien. Esas imágenes constituyen los primeros impactos visuales de mi madre que recuerdo. Y cuando había fiesta en ese mismo patio se instalaba una heladera verde de metal, y donde con sal y hielo mamá y la abuela hacían helados de vainilla y crema, eran maravillosos sólo los italianos se les parecen, también son los primeros sabores que están grabados en mi memoria.
Después vino mi mamá me ama yo amo a mi mamá, era un libro precioso dónde aprendimos a leer y a escribir en el kínder -preescolar- del Instituto Politécnico en Caracas, libro del que no recuerdo su nombre pero sí ese título. Y la primera plana con significado, después que practicamos muchos palotes, letras y sílabas, fue para aprender a escribir mi mamá me ama yo amo a mi mamá, mi mamá me mima yo mimo a mi mamá. Mi madre, cuando nos mudamos a la Capital a mis cinco años, pasó de dar clases en el liceo de Cumaná a dar clases de física y matemáticas en el Andrés Bello el mejor Instituto Público de Caracas, en el Pedagógico para formar profesores que estaba en el Paraíso y en el Instituto Politécnico el mejor privado y que estaba en el Bosque. El Politécnico al comienzo fue mixto después fue sólo de niñas estaba dirigido por mujeres. La Directora, cuando llegó la democracia fue congresista, la Profesora de Historia María de Lourdes Carbonell una gran cineasta, fueron ejemplos de mujeres líderes en nuestra infancia. Y mamá nos decía hay que hacer las cosas lo mejor que puedas y nunca nos ayudó con los deberes ni los supervisó, es responsabilidad vuestra, siempre la responsabilidad fue nuestra desde pequeñas. Y salía a darle clases a sus alumnos, por las mañanas, con ese vestido de hilo rojo que le habían hecho las costureras vascas, que contrastaba con su piel morena y su pelo azabache y yo pensaba es la mamá más bella del mundo. Y volvía de trabajar y cantábamos canciones venezolanas, ella quería que aprendiéramos música, y la casa se llenó de cuatros, maracas, tambores y un piano. La música es un elemento fundamental para ser feliz, decía. A papá le interesaban el arte y los libros a mamá los libros y la música. Había cantado en el orfeón Universitario y tenía su propia colección de discos separada de los de papá. Sin embargo en esto de cantar era capaz de contagiar a papá a pesar de que los dos tenían mal oído y entonces cuando íbamos en coche de paseo, que les encantaba a los dos, papá nos ensañaba canciones españolas de la guerra civil contra Franco.
Y nos fuimos a Londres y a Roma mientras papá hacia su posgrado de epidemiólogo y mamá tomaba clases en las Universidades y nos cosía vestidos para los muñecos y los títeres. Y nosotras aprendíamos inglés, italiano, y ella nos acompañaba mientras aprendíamos a jugar al tenis, a montar bicicleta en el parque de Villa Borghese e íbamos a clases de Ballet con los Sakharovs, Clotilde y Sergio, artistas y bailarines rusos del grupo Der Blau Reiter, quienes intentaron sin mucho éxito mejorar mi coordinación porque crecía demasiado de prisa. Al regresar cayó la Dictadura de Pérez Jiménez y vino la Democracia de Rómulo Betancourt y mamá fue feliz. Siempre velaba por nuestra salud y bienestar y el día del terremoto de Caracas, cuando perdimos algunas amigas y que fue una gran tragedia, ella estaba en Oregón aprendiendo cosas nuevas para enseñar a sus alumnos, futuros profesores de física y matemáticas y sufrió hasta que pudo comunicarse con nosotras. Ella y papá nos decían para que se nos quedara grabado y bien grabado para siempre que el mundo no tenía techo que el techo te lo ponías tú. Que el mundo era abierto grande como el cielo, el espacio dónde todo cabía, que mientras tu hicieras lo tuyo lo mejor que pudieras llegarías muy lejos y que era indistinto para conseguirlo el femenino o el masculino. Ellos nos decían que si queríamos podíamos llegar a ser Presidentas. Y eso marca, porque te da una seguridad en la vida impresionante y es lo que más le agradezco a mi madre ese constante optimismo, siempre a sotto voce, en nuestros futuros. Ella decía cuando alguna amiga o hermana criticaba su trabajo fuera de casa y ¡con cinco hijas!, porque estamos hablando de los tiempos de los que estamos hablando, lo importante no es el tiempo que dediques a tus hijos sino la calidad de ese tiempo dedicado. Ha sido otra gran lección de su sabiduría, que me ha acompañado para no sentirme culpable cuando le dedicaba poco tiempo a mi hijo Jaime y que trasmito a las jóvenes mujeres trabajadoras, emprendedoras y ejecutivas.
La vida es corta y no se puede perder el tiempo, aprovecha y haz, aprovecha y compra, aprovecha y hazme esta diligencia, aprovecha y ayuda a…, aprovecha y estudia, aprovecha y trae., aprovecha y lee…. Y ella la aprovechaba siempre para con su generosidad ayudar a los demás, siempre haciendo diligencias para otros en sus ratos libres. Siempre había que aprovechar el tiempo decía y dice. Tal vez por ello yo no sé estar quieta y la gente nos dice a las hermanas pero de dónde sacáis el tiempo para hacer más cosas. Era miedosa, cuando papá se iba de viaje a vacunar indios al Orinoco, ponía los cuatro colchones de las hijas, sólo cuatro porque aún la benjamina Elvira no había nacido, en el suelo de su habitación para dormir todas juntas por si acaso, su instinto protector. Y siempre después de aprovechar venían las fiestas, el bochinche y el bululú, las fiestas con la gran familia Rivas, ella tenía a la abuela Ana, a sus ocho hermanos y sus familias, hoy sólo le quedan dos hermanos. Y es que las reuniones familiares, eran un continuo divertimento, cariño, amapuches mil, aprendizaje para la vida; porque cuando menos te lo esperabas, a la vuelta de la esquina, ya éramos cincuenta y muchos y en un santiamén. Comidas, regalos, música, cantos, conciertos de piano, baile, algarabía, pues eso cualquier cosa había que celebrarla. La cultura de la celebración con los amigos y la familia de mamá era extraordinaria y nos la ha dejado en herencia. Y hoy, es ella el filtro de nuestra cultura general, como tenéis poco tiempo nos dice, a esta película no hay que ir, esta obra de teatro vale la pena, este libro es una maravilla, esta exposición del Prado es imprescindible y así andamos y le hago mucho caso porque tiene un criterio fantástico. Por eso hoy, día de la madre, hay que celebrar todo lo que me ha ensañado y me sigue enseñando con su ejemplo y el cómo está viviendo su vejez. Aprendiendo a navegar por Google y facebook con más de ochenta años, ha establecido un puente con la prensa venezolana y se mantiene al día, ha recuperado el cariño de sus ex-alumnos que aún le escriben emails y le envían tangos por facebook. Madre, abuela, y bisabuela que gana concursos de cuentos en Madrid con historias de sus nietos, va al gimnasio y al balneario con regularidad acompañada de sus amigas con las que sale, viaja, come, asiste a la Universidad de mayores, juega a las cartas y lee. Gracias mamá por la vida, por las lecciones de la vida, por querernos, por querer a papá, por ser suegra y abuela maravillosa para nuestro hijo. Y emocionada termino esta celebración que hago pública porque hoy muy pronto, podré darte muchos besos. Te quiero por todo lo que significó y sigue significando para mí, mi mamá me ama y yo amo a mi mamá, mi mamá me mima yo mimo a mi mamá.

Como siempre, Ana María, llegas a lo mas profundo de mi alma.....yo también crecí con las primeras letras del " mi mama me ama"....
ResponderSuprimirGracias Annabel me alegro mucho de pensar que he podido llegar a acercarme a personas sensibles y magnificas madres como tú
ResponderSuprimirEs maravilloso leer los sentimientos de una hija hacía su mamá... madre... las que dan amor sin condiciones y generosidad infinita...
ResponderSuprimirgracias Annabel por compartir esta bella declaración de amor.
50solesmas.
betanzos.
Que retrato mas hermoso y merecido a la mama de Patricia, mi compañera del Poli.Un abrazo muy fuerte a toda la legion de "chicas" Llopis, herederas de esa gran fortuna!!
ResponderSuprimirMuchas gracias Marianne, me ha emocionado saber de ti y por los recuerdos y porque has encontrado mi blog besos mil desde Madrid
ResponderSuprimirel libro de "mi mamá me mima, yo amo a mi mamá" se llama Coquito http://noticiasnorte.com/wp-content/uploads/2011/05/coquito.jpg Yo también aprendí a leer con él.
ResponderSuprimirQué bonito es lo que has escrito Ana María con motivo del cumpleaños de tu madre (no he podido evitar escribirte al revisar las Actualizaciones y leerte :)Qué tierno y emocionante (creo que lo he sentido tan "mío" porque como tú, yo también quiero muchísimo a mi madre).
ResponderSuprimirGracias por ser así y por ese amor tuyo tan genuino y maravilloso
Feliz fin de semana!
Me ha parecido tan sentido tu comentario que lo he colgado
Suprimirgracias
Ana