A Belinda C
Viví los últimos años ocultando mi ceguera y me sorprendía dando gracias por no haberse descubierto mi secreto. Perdí la vista a los diez. No de repente, poco a poco -tres meses de agonía-. Juramos por la Cruz mis padres y yo mantener el secreto al comprender que en el mundo no brillaban los ciegos. Y aún siéndolo, nunca jamás admitiré ser invidente.
Por suerte, con inteligencia e ingenio, desarrollé otros sentidos nivelando así mi oscuridad. De profesión elegí las ondas de la radio. Mi voz da confianza, dicen los oyentes; trae audiencia e ingentes ingresos publicitarios. Las ondas me trajeron a Belinda. El falso concurso inventado fue tramposo pero útil. Aún recordaba la conversación con Aída la asistenta de Abu: Residencia de la señora Bauluz. La llamo de la radio por lo del sorteo "la vuelta al mundo de una asistenta". Dígame cuál es la puerta de visitas, hay escalones, cuántos, qué color tiene la entrada, hay mesas, percheros, a qué distancia está la puerta del salón, y el tresillo... la alfombra es persa o china, y desde allí a cuántos pasos y en qué dirección está la puerta del comedor; se ponen flores, cuáles, los cuadros más importantes en qué paredes están colocados, describa los motivos y colores...
Al recordar esto, sabía que hoy sería mi prueba de fuego. Iba con Belinda en tren a Huesca, a conocer a la abuela y a pedir su mano formalmente. Abu la había criado al morir sus padres, tenía cuatro años. Se los tragó un camión en la autovía de Zaragoza en una curva horrible, llena de lápidas y altares; Belinda, que iba con ellos -la pobre-, se salvó.
El día salió a pedir de boca, le di a Abu un ramo de sus flores favoritas, le describí salones y algún cuadro, estuve parco sin sostener el silencio mucho rato. Abu aborrecía a los callados porque: "No tenían nada que decir o mucho que ocultar". Al despedirnos dijo: Veo que ocultaste algo, es de la vista. Me quedé de plástico, descubrió mi ceguera, pensé. Pero siguió: Daltónico como Aída. Qué gracia, trastocáis los colores. Respiré. Nunca regales pintalabios a mi nieta. Por amor Belinda es capaz de salir con los labios verdes. Adiós.
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anamaria