domingo, 18 de julio de 2010

COMME TOUT.




A Juan Coté.

Por un malentendido de palabras, confundí una amistad de une belle copine con una pasión y adoración infinita e incondicional. Y el peso de esas palabras malentendidas, cuando cambiaron de repente y reaparecieron con su verdadero significado, se me vino encima como el peso de una casa entera sobre mis hombros jóvenes y enclenques. Ello forjó una inseguridad en mi envergadura, de la que tardé en salir y sólo me deshice, a medias, muchos... muchos años después.

Fue en París, visitando a la familia republicana, un verano. Allí la conocí. Se llamaba Corine. Una belleza de mujer, mayor que yo y de la que me enamoré perdidamente. En la Cloiserie des Lilas hablábamos de la vida, de historia, de filosofía y de la política en España. Y ella con esa madurez y sabiduría de estudiante de la Sorbona me decía con bastante frecuencia: "Cé mignon com tu, merveillé com tu".

Y yo invariablemente entendía: "Como tú". Todo lo que hablamos, todo lo bueno se le parece a mí. Las grandes gestas podría haberlas hecho yo, "com tu". Las grandes ideas se me podían haber ocurrido a mí, "com tu". Se me subió a la cabeza el ego por la admiración que pensaba desperté en ella. "Com tu, merveillé com tu, mignon com tu. Tout le temps com tu". Y no había nada más maravilloso que la adulación y la idolatría cuando venían del ser amado. Me llenaba plenamente y pensaba -por las noches mirando la luna desde la oscura intimidad- no tengo parangón. Cómo de fabuloso le debo parecer a Corine, y qué imagen tan magnífica proyecto sobre ella. Sé por la frecuencia de sus "com tu", su mirada y su risa, que soy su dios, no un divertimento pasajero. Me ama. 

Y llegó el día en que se derrumbaron los castillos en el aire, cuando le conté al primo Álvaro, lo del "com tu", por si creía como yo que había llegado el momento de dejar lo intelectual "amptipé" y entrar en la física pasión. Pero él me bajó abruptamente de las nubes -en caída libre-. Lo que ha dicho Corine es: "Como todos, como todos los hombres: Comme tout". Quel erreur. Mon Dieu, quel horreur. A Corine la dejé plantada en la Coupole por siempre jamás, de la vergüenza. Nunca lo superé

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anamaria