A Joan por enseñarme y a Carmen por dejarse enseñar a creer
Ahora que se habla tanto del storytelling y la importancia del cuento, de las historias que cuentas a los demás y sobre todo de las que te cuentas a ti mismo y que como cualquier otro marketing también te hace falta el auto-marketing para venderte a ti mismo tu idea, tu historia porque debe de ser creíble para que funcione; voy a contaros la historia donde el self-storytelling sanaba a muchos. La historia del sistema innovador en el centro oncológico del Charing Cross Hospital de Londres. Ocurrió cuando fui a curarme el carcinoma hace 30 años y dónde tuvieron tanta importancia para sanar los químicos como la conversación con los demás y contigo mismo. Y es que han despertado estos recuerdos cuatro incidentes en las últimas 48 horas: leer el blog de Pepe Cabrera Conversar es curar, el de @Mertxe sobre qué te cuentas a ti mismo y el de @SethGodin, sobre cómo la historia que te cuentas tu auto-marketing es clave y tienes que creértelo y tener impacto sobre ti mismo para tenerlo en los demás y finalmente reencontrarme con Carmen una amiga a la que le enseñé lo aprendido en Londres cuando ella creía que estaba todo perdido y le valió para entre otras cosas salvar su vida por lo que me decía ella ayer que iba a emprender hoy el mismo viaje que emprendimos las dos, lo que hicimos ella y yo en un invierno frío en un parque de Madrid hace 6 años, pero hoy era ella la que iba rumbo al sur, a orillas cálidas del Mediterráneo para hacer el viaje con un amigo; y se fue.
Me encantaría que los tratamientos de carcinomas en España en todos los centros oncológicos fueran acompañados de un apoyo psicológico dónde te convenzan que parte de la curación está en tu actitud, tu relación con los que te rodean, el hablar sobre tu enfermedad, sentirla, sufrirla, compartirla, conversar mucho sin tapujos con familiares y amigos, el saber que vas a poner todo de tu parte, el tocar y ser acariciado, pero sobre todo y por encima de muchas otras cosas el que te cuentes historias a ti mismo y te las creas. “Me voy a salvar, lo voy a conseguir, voy a ordenar mis células de nuevo, al menos lo voy a intentar, por mí que no quede y si no tengo con quien podré y lo haré solo”. Pero yo si tuve suerte y tuve con quien a mi lado Félix, siempre Félix.
Ana María tienes que inventarte un enemigo, me dijo Joan D, nunca se lo agradeceré lo suficiente, tienes que crearte una historia, tu cuento el de tu guerra y victoria personal contra ese enemigo que corre por tus venas, imagínatelo, materialízalo, dale un nombre si no tiene nombre no existe no puedes luchar contra él, sin nombre no existe y no debe tener un nombre genérico, cáncer no vale, debe tener un nombre propio y luego te vas al espejo todos los días al menos dos veces al día y te cuentas el cuento a ti misma y te lo crees y si tu expresión denota que no te lo crees te inventas otro creíble, porque la vida, tu vida está en que te lo creas siempre, todos los días, todas las veces, porque ese cuento eres tú. Una misma realidad.
Y yo me inventé mi historia, por mis venas corría un enemigo que mataba mis glóbulos, era un ejército sangriento y sin piedad que mataba células pero yo podría con mis valientes glóbulos blancos combatirle. Los materialicé existían los dos bandos de soldados, los míos blancos y buenos y esos soldados sanguinarios color granate eran los bloody soldiers y tenía que expulsarlos de mi cuerpo y de mis células. Y todos los días me enfrentaba al espejo y me decía a mi misma you bloody soldiers preparaos porque vais a morir y pronto. Y con más furia que nunca el día que se me cayó el poco pelo que me quedaba you bloody soldiers os destrozaré. Me miraba a los ojos y me lo creía, fui uno de los casos de curación más rápida, y aquí sigo porque desde entonces no han vuelto. Me cambió la vida y las prioridades de la misma, pero mi historia era real, era mía y me la creí. Todos necesitamos una historia para contarnos a nosotros mismos y ayudarnos a vivir, a trabajar, a relacionarlos con los demás y con la adversidad. Y cada momento necesita una, a veces es la misma, otras pueden evolucionar, a veces hay que reinventarse porque el momento exige una revolución, una ruptura para innovarte. Invéntate la tuya, será tu misma realidad.
Gracias Ana María por compartir tu historia. Me has emocionado, por ti y por la similitud que tiene con la que vivimos en mi familia hace ya (afortunadamente) muchos años. Reconocer al enemigo, entender su presencia y atacarlo con todas nuestras fuerzas, ese es el secreto. Solo disiento en un punto, ¡siempre debe hacerse en compañía!; una de las cosas sobre las que deberíamos recapacitar son esas barreras invisibles que levantamos para defendernos de los extraños, sin pensar que en ese grupo de gente se esconden personas que podrían ser grandes amigos nuestros… ¡si les dejásemos acercarse!, así que, si me lo permites, yo añadiría al reconocimiento y aceptación del enemigo, el reconocimiento y aceptación del amigo, de su entrega y ayuda, ¡sin ningún miedo! (el amor también asusta).
ResponderSuprimirRespecto a las deficiencias en los Servicios de Oncología, créeme, las conozco bien y no están, tampoco, en las personas (o al menos, no únicamente). Hay que crear un entorno diferente, porque allí todo es distinto, allí la muerte es una protagonista más, a la que encarar y vencer, contra la que luchar… y esa no es una cuestión baladí.
Un abrazo y ya me tienes aquí fija, leyéndote siempre,¡que lo sepas! :-)
Muchas gracias Francesca por tus palabras y tus aciertos es verdad no debería de hacerse solo pero conozco un caso a quien apoye y a quien nadie quiso acompañar en este viaje real a USA y dejo el trabajo lo hizo sola y después se divorcio y hoy es feliz haciendo lo que quiere era mi pequeño homenaje a ella
ResponderSuprimirMuchas Gracias Ana María espero tener tu permiso para compartirlo en mi página de Facebook para que también puedan leerlo los amigos que no compartimos.
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo. MARILÓ
Gracias a ti Marilo tienes mi permiso de ponerlo en tu pagina
ResponderSuprimirAna
Muy linda tu historia, muy cierto eso de creérsela, vale para todo! Gracias por tu idea y felicitaciones por haber superado esa etapa ;)
ResponderSuprimirGracias Julieta , claro que vale para todas ñas adversidades y para vendernos mejor
ResponderSuprimirAna
muy buena la historia y yo hago un poco lo mismo , pienso q la quimioterapia es mi amiga y es un arma q puede entrar por mi cuerpo , me imgino q ella va destruyendo a las celulas malas y me creo , me va bien , no logre la remision aun pero....me tengo fe que voy a meterle la mano en la boca a este bicho maldito y por la boca le voy agarrar la cola y lo voy a dar vuelta jaja
ResponderSuprimirgracias por compartir tu historia Sandra un abrazo, Ana
ResponderSuprimirSi es que eres grande por dentro y por fuera amiga. Preciosa historia y tu tan valiente antes como ahora que conozco este pequeño trozo de tu vida.
ResponderSuprimirSaludos
Carmen Martín
Querida Carmen tu siempre tan acompañadora, gracias por seguirme y cariños
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