martes, 6 de julio de 2010

4 HISTORIAS DE ABORTOS




En estos días de tanta polémica con la mal-llamada Ley del Aborto regresaron desde el mundo de mis recuerdos estas 4 historias de ABORTOS. Los abortos acompañados de la adecuada educaciónn sexual serán bien hallados y encontrados, y son un paso más en la libertad de las mujeres. Y digo mal-llamada ley del Aborto porque la
Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo es una ley de educación sexual, prevención, educación médica de cómo hacer un aborto en las mejores y más seguras condiciones  y que pretende, si se aplica bien, educar, prevenir, y defender los derechos de las jóvenes mujeres frente a embarazos no deseados. A ninguna mujer le gusta abortar, cuando se toma esa desición es por condicionantes íntimos, personales, psicológicos y como consecuencia de un ejercicio de libertad que hay que respetar y proteger. Todo aborto conlleva un sufirmiento y una pérdida pero no por ello hay que condenar a quien toma esta desición límite. Y las leyes están para acatarse y con ésta se ha sido suficientemente cuidadoso como para que haya espacio para objetores de conciencia pero de manera individual  y no en bloque. Lo que está ocurriendo con la politización de la misma por parte de algunos líderes que amenazan con  y promocionan el desacato de la misma, en mi opinión es una vergüenza para la democracia.


Cuando yo era niña en Caracas vivíamos dos mundos paralelos, el de nuestras vidas y el submundo de las muchachas que nos hacían la vida más agradable y que dormían en los cuartos de atrás. En ese mundo ellas hablaban en clave dizque para que no entendiéramos las niñas, claves que pronto supimos descifrar aunque no entender del todo. Sus vidas se encendían con un fuego especial los fines de semana, para el que se preparaban durante horas con kilos de maquillaje, planchados de cabello, perfumes intensísimos que dejaban un halo duradero por doquier, vestidos caros y donde todo era diversión, amor y sexo. Embobadas y con cierta envidia las veíamos prepararse los sábados por la tarde antes de partir. Pero no todo era una pura rochela cuando volvían los lunes contando sus aventuras, sino que también había embarazos no deseados, algunas ya tenían a sus madres cuidándoles tres, cuatro hasta cinco hijos de otras aventuras; y la receta para interrumpirlos según recuerdo era meterse enemas de refrescos con gas. No sé si seguirán siendo prácticas habituales pero en ese submundo, los caribeños embarazos no deseados se interrumpían con burbujas. Me lo contaron siendo niña Criseida y Josefita mientras me peinaban el pelo largo a dos manos con cuatro cepillos para sacarle brillo y me ataban una cola de caballo para ir a la escuela primaria. Oímos de alguna que murió desangrada en el intento. No había educación ni seguridad.


Más tarde en Madrid, una chica que cuidaba a nuestro hijo se embarazó de una violación discotequera con lo que ella entendió fue un coitus interruptus que no fue y me pidió ayuda para no tener el niño, yo le dije que si quería tener al niño la apoyaríamos y que si quería lo podíamos criar juntas, pero que si decidía no tenerlo también la apoyaríamos; pero ella no quería saber nada del padre, un cabrón al que no quería volver a ver decía, ella soñaba con tener una segunda oportunidad en la vida, quería criar una familia con amor y no con rencor, ésas eran sus palabras, y cómo estaba muy decidida la llevé al servicio de planificación familiar dónde la trataron estupendamente y le explicaron todas las alternativas, la acompañé en todo momento en su elección. Después la ayudamos a sacar el certificado de la escuela primaria, estudiaba como una loba, era muy lista, hizo los cursos de Asistente Social para luego trabajar ayudando a mujeres con problemas, se fue a otra ciudad, me escribió se enamoró de un funcionario se casó y tuvieron dos niños. Hoy estoy convencida de  que era ella la que tenía razón.


Pero el aborto no es sólo cosa de muchachas sin educación, tuve amigas estudiantes en la Universidad que no tomaron precauciones suficientes o a quienes les falló un condón cuando tal vez las calidades no estaban tan controladas y que decidieron interrumpir el embarazo, recuerdo a una amiga Chilena que hacía su doctorado en Berkeley y que cuando el test le dio positivo, después de unas vacaciones de Navidad en Santiago, se regresó a Chile a ver qué decidía el padre y el padre decidió que ni la quería, ni se casaría con ella, ni le interesaba nada reconocer al niño, así es que después de mucho sufrir y de enfrentarse a la dura realidad de las promesas incumplidas, decidió no traer el niño al mundo. Ejercició su libertad.


Y a veces vienen los abortos que no dependen de ti, esos de cuando un niño se te muere en el vientre, cuando un niño deseado que ya has aprendido a querer y le has puesto nombre ya no es, ya no existe y es sólo placenta, y te dicen: es que es un embarazo molar. Y tú, ignorante, respondes un qué, porque hasta ese momento ni sabías qué era ni qué significaba un embarazo molar y entonces, de repente, el Churumbel al que le has compuesto una canción al piano, la primera, única y última canción que has compuesto o compondrás en tu vida, la canción para cuando él creciera cantar juntos, se desvanece como por un hechizo o un maleficio y te hacen un raspado y regresas a casa y... no, él ya no está; y es él porque te habían dicho que le vieron la colita en la eco, cuando las ecos sólo las veían los médicos y no se las enseñaban a los padres como hoy en día que se las dan en una foto de papel para que las enseñen orgullosos a todos. Y después del disgusto y de sentirte culpable preguntándote una y mil veces pero qué hice mal, ya sólo te pones al piano y tocas la canción cuando te acuerdas de lo que podría haber sido su vida, que nunca fue y que te arrancaron sin querer. Porque un aborto y todos los abortos son un sufrir. Un sufrir que se queda en  la memoria y que también regresa del recuerdo muchas veces... y un sinfin de veces que pueden ser un sufrir sin fin.


7 comentarios:

  1. Gracias por tu generosidad

    ResponderSuprimir
  2. Tras leer tus palabras, no puedo hacer otra cosa, que darte la razón, todo es una cuestión de LIBERTAD.
    Libertad para decidir traer una vida al mundo, Libertdad para decidir como cuando y donde, Ellos no pueden decidir cuando nacer, que menos, que alguién decida por ellos cual es el mejor momento, lugar, situación familiar...
    No creo que sea algo fácil de decidir, ni mucho menos convivir con ello una vez decidido.. a si que lo mínimo es apoyar a aquellos que tendrán que vivir con ello, el resto de sus vidas.
    Es muy fácil apoyar o castigar desde fuera. Desde que la ley movió este tema.. el que no está a favor, sólo habla de los derechos a nacer de la criatura, no habla de que comerá (si su familia no puede mantenerlo), de que amor recibirá (si es un niño fruto de una violacion)... podría seguir horas, y llegaría a la misma conclusión.. Si tomás una decisión como esa, lo haces por bien de otro, porque tú te quedarás marcado el resto de tu vida. Cualquier cosa que lleve tu pensamiento a ese momento, hará que vuelva, cualquier palabra, acción, persona, pelicula, libro.. cualquier cosa.. traerá el recuerdo, la pregunta de que pudo ser y no fue, de si hice o no lo que debía..
    El aborto ya estaba ahí antes de la ley, asi que si alguién toma una decisión como esa, que por lo menos, pueda hacerlo de forma segura, higiénica, sin riesgos, y sin miedo, sin dinero sucio de por medio, simplemente.. CON DIGNIDAD.

    ResponderSuprimir
  3. Muchas gracias anónimo por tu largo y sentido comentario

    ResponderSuprimir
  4. cOmo siempre, Ana Maria, me emocionas, dochoso aborto molar...dos sufrí, y eso que no son comunes, y nunca se repiten...dolor, y mas dolor...un no entender porqué, porqué a ti...que hiciste mal....No fue mi elección.....

    ResponderSuprimir
  5. Querida Annabel pues ya ves, más cosas en común , qué cosas querida, besos

    ResponderSuprimir
  6. Muy sentida la descripción de los 3 abortos de casos que, hoy, se podían haber evitado con medidas contraceptivas y responsabilidad o con una píldora del día después.
    El cuarto es el único justificado de verdad.
    Pero aclarar que el cuarto sólo corresponde al 3% de los 120000(ciento veinte mil) abortos que se realizan al año en España.
    Los otros 116000 son no por "condicionantes íntimos, personales, psicológicos y como consecuencia de un ejercicio de libertad que hay que respetar y proteger" sino por como bien describes en el primer caso: comodidad.
    La libertad en cuestión debería ser la del niño es darle 8 meses de tu vida cotidiana para que una vida perdure y si no quieres criarla puedes darla en adopción.
    En todo caso la nueva ley es la misma que la anterior, porque realmente nadie va a ir a la cárcel por cometer un aborto en la semana 30, 36 ó 40.
    Nadie ha sido condenado ni procesado desde hace muchos años y no creo a nadie le importe realmente la vida de alguien que no tiene posibilidad de elegir.
    Un sociedad no puede tolerar el uso del aborto de manera indiscriminada como medida contraceptiva. Prácticamente todos tenemos acceso a condones(gratuitos en los centros de planificación familiar), píldoras, diu's... a precios razonables.

    ResponderSuprimir
  7. Pablo Gracias por tus comentarios y tu punto de vista si se podrían haber evitado pero aún hoy no se evitan del todo

    ResponderSuprimir

Leeremos tu comentario y si nos parece que cumple con el aire de este blog se aceptara
anamaria